No todos los barcos buscan impresionar por tamaño. El Menorquín 35 HT responde a otra necesidad muy concreta: salir del puerto con frecuencia, fondear unas horas, pasar un fin de semana a bordo o emprender una travesía, sin que en ningún momento falte espacio.
Con sus 10,93 metros de eslora total, esconde una distribución poco habitual en este tamaño: dos camarotes, un salón protegido y luminoso, una cocina funcional y amplias zonas exteriores. Todo dentro de unas dimensiones que siguen siendo fáciles de manejar en puerto.
Es el modelo más compacto de la gama Menorquín y, probablemente, el que mejor resume su filosofía: navegar con calma, disponer de espacio donde hace falta y mantener una relación cercana con el mar.
Menorquín 35 HT: mucho espacio en menos de once metros
La manga de 3,80 metros es una de las claves de su habitabilidad. Se nota al entrar en la bañera, al recorrer los pasillos laterales y, sobre todo, al bajar a los camarotes.
El espacio no se ha conseguido a base de soluciones transformables ni muebles complejos. La distribución es sencilla y cada zona tiene una función clara: se puede caminar, sentarse, cocinar o descansar sin que unas actividades interfieran con las otras.
El diseño del casco contribuye también a aprovechar mejor el volumen interior. Esa relación entre habitabilidad y maniobrabilidad fue precisamente una de las características reconocidas internacionalmente desde la presentación del modelo.
Una distribución pensada para utilizar el barco
La bañera y el salón ocupan el mismo nivel y funcionan como una única zona cuando las puertas están abiertas. Esta continuidad resulta muy práctica durante el fondeo: quien cocina permanece conectado con la bañera, los platos pueden servirse sin recorrer el barco y el paso entre el interior y el exterior es directo.
La zona de popa puede adaptarse al uso de cada armador. La unidad presentada en Palma, por ejemplo, incorpora una bancada completa, aunque también puede plantearse una solución más corta para cerrar o abrir el salón según las necesidades.
Repartidos por el barco hay armarios, cajones y huecos de estiba que no destacan en las fotografías, pero que ayudan a mantener despejados los espacios cuando se pasan varios días a bordo.

Facilidad de manejo dentro y fuera del puerto
El tamaño del Menorquín 35 HT permite afrontar las maniobras sin la presión que puede generar una embarcación de mayor eslora.
Desde el puesto de gobierno se dispone de una visión amplia hacia el exterior, y la puerta lateral permite salir directamente al pasillo y alcanzar la zona de amarre sin atravesar el salón.
Navegando en pareja o con poca tripulación, esta comunicación rápida facilita mucho la llegada y la salida del puerto.
En navegación destaca por:
• Transmisión por eje, una solución ligada a la fiabilidad y a una mecánica conocida por muchos armadores
• Comportamiento estable, tanto a velocidades moderadas como en régimen de crucero
• Velocidad de crucero de 19 nudos y máxima de 23 nudos
No hace falta correr para disfrutarlo, aunque dispone de velocidad suficiente para ampliar el radio de cada salida.
Zonas exteriores seguras y aprovechables
Los pasillos laterales son anchos y están protegidos por barandillas y pasamanos. Se puede avanzar hacia proa con una pisada firme, incluso cuando viajan niños o personas poco acostumbradas a moverse en un barco.
Entre sus soluciones exteriores destacan:
• Solárium de proa con superficie antideslizante al retirar las colchonetas, ideal para trabajar con el ancla
• Pozo de cadenas profundo, que facilita la recogida y evita que se amontone durante la maniobra
• Plataforma de baño en popa, con espacio para sentarse, preparar el equipo o ayudar a alguien a subir desde el mar
• Pasamanos junto a la plataforma, como punto de apoyo durante el baño
Son soluciones sencillas, pensadas desde el uso cotidiano y no desde la fotografía.

Un interior abierto al paisaje
Las ventanas ocupan buena parte de los laterales del salón. La luz entra durante todo el día y la vista del mar se mantiene desde la dinette, la cocina y el puesto de gobierno.
Esta visibilidad hace que el interior resulte más amplio, pero también mejora la experiencia durante la navegación: el salón no queda aislado del exterior ni se convierte en una zona oscura cuando las puertas están cerradas.
La dinette puede transformarse en una cama adicional, una opción útil cuando viajan niños o se recibe algún invitado. La cocina está integrada en el espacio principal y dispone de una superficie de trabajo proporcionada al tamaño del barco. Todo queda cerca, pero no amontonado.

Dos camarotes para dormir de verdad
La cubierta inferior alberga dos camarotes y un baño completo.
El camarote de proa dispone de una cama amplia, armarios, cajones, tomas de corriente y portillos practicables. Se puede acceder lateralmente a la cama, sentarse con comodidad y guardar el equipaje sin dejarlo a la vista.
El segundo camarote puede configurarse con dos camas individuales o con una cama doble. Su tamaño llama la atención porque no se ha planteado como una cabina de uso ocasional: cuenta con luz natural, almacenamiento y espacio suficiente para alojar a dos adultos. En la presentación del modelo se destacaba precisamente lo poco frecuente que resulta encontrar una cabina así en un barco de unos diez metros.
El baño incorpora ducha e inodoro eléctrico alimentado con agua dulce. La distribución aprovecha cada rincón sin perder las líneas tradicionales que caracterizan al modelo.

Un barco para escapadas y travesías
El Menorquín 35 HT funciona bien para una salida de unas horas, pero cobra más sentido cuando se permanece a bordo.
Los dos camarotes, el salón convertible, la cocina y el baño permiten organizar fines de semana y vacaciones sin depender cada noche de un puerto. Sus depósitos tienen una capacidad de 650 litros de combustible y 350 litros de agua, cifras que acompañan ese planteamiento viajero.
En la unidad mostrada en Palma se instalaron tres paneles solares de 130 vatios. Este equipamiento ayuda a mantener la carga eléctrica durante el fondeo y muestra cómo puede prepararse el barco para pasar más tiempo lejos del pantalán.
No busca reproducir a pequeña escala todo lo que ofrece un gran yate. Su propuesta es más directa: espacio suficiente para vivir a bordo, un tamaño razonable para llevarlo con confianza y la capacidad necesaria para dejar de pensar únicamente en salidas de un día.
El resultado es un barco compacto que no obliga a navegar de forma compacta.